El mago sinientro


(rosally) #1

En una pequeña cuidad, situada en Salem, Oregon.
Las calles están transitadas por un desfile interminable de payasos y de gente disfrazada con antifaces que los acompañaban.
Lanzaban al paso en que daban : golosinas, juguetes pequeños.
Entre ese día festivo, había puestos que brindaban chucherías y objetos hechos a manos.
A medida que la gente pasaba se le quedaban viendo. Hasta que una en especial atrajo a la gente, se trataba de un puesto de un Mago que se hacía llamar : “El secreto de Billy, el Mago”.
Los niños y niñas entraban con la ilusión de saber que escondía aquel puesto cubierto por una manta azul mar.
Cuando los padre al fin se rindieron ante las súplicas insisteses, pasaron. Y los que eran muy desconfiados, siguieron de largo.
Tras pasar la cortina, una de las niñas fue a ver primero.
Supo que en el lugar no la habitaba nadie.
—¿Y el mago? —preguntó con desánimo.
—Aquí estoy…
Se hizo escuchar como un eco en todo el lugar.
Todos miraron a su alrededor con el fin de que lograrán encontrarlo , pero había algo que los hacía ver hacia el frente. Fue un chasquido de dedos.
De repente de un humo espeso se hizo aparecer el Mago.
Su vestimenta era un traje negro y blanco. Con una corbata roja. Con dobladillos blancos, un sombrero como la tiene Abraham Lincoln, largo y fino para la ocasión.
Y una especie de tela que le cubría el rostro , complicando su identidad para aquellos que le viesen a los ojos.
Aquella tela tenía un dibujo, una pequeña caja con un signo de interrogación en el centro.
—¡Bienvenidos! Señoritas, Señores, ñiños y niñas—su voz era ronca pero le daba un toque que tenían los caballeros de años anteriores , provocado que el ambiente se sintiese más acogedor—Les traigo mi magia, mis cartas y desde Luego—hizo una reverencia —Mis humildes regalos.
Con un solo movimiento hizo que las luces del lugar se hicieran más intensas.
Los dejó segados por un rato , pero luego de hacerlo el Mago chasqueo nuevamente para que de la nada aparecieran sillas blancas.
—Pueden sentarse, sí es lo que desean.
En total eran veintitrés los que habían aparecido, al igual que las sillas.
—¿Cómo lo hizo? —susurro una madre.
—Para mi no es magia —murmuró otra.
—Lo es, querida señora —le interrumpe el Mago—Hoy haré que sus mentes se habrán a la imaginación, ¡Hoy, verán que la magia existe!. Sentirán como un leve sensación se les subirá en todo el cuerpo…
Los niños lo miraban con una profunda atención, en comparacion de los padres que susurraban con desgana.
Mientras tanto, aquella niña que había entrado primero, (y la que estaban más cerca del público), sostenia la misma sonrisa con la que había entrado. Apoyo ambos codos en sus rodillas mientras seguía prestandole atención.
—Miren —frunció unas cuantas cartas, alguna tenían dibujos de animales y otras era naipes —Qué solo tres personas podrán elegir.
El primero fue un madre , el segundo un anciano y el último, fue la niña que lo vio a los ojos.
—¡OK, ahora, por lo que han notado!. Fueron diferentes cada una. A la vez, estas se volverán reales …
La mujer había seleccionado un 3 de corazón.
—Aquí tiene, mi bella dama —cuando se lo entrego, este le mostró sus manos. Tres pequeñas joyas de corazones. Rojas y brillantes.
—¡Dios, que bellas! —musito con gran alegría.
—No, Dama. Es usted —le dijo al hacer una reverencia ante ella.
El esposo le vio con la mala cara, hasta incluso algunos pensaban que le iba a golpear.
—Pero descuide, yo se bien que su esposo estará celoso. Por lo cual… —mostró sus manos y luego las escondió, luego le indicó al hombre que tenía algo en sus bolsillos —Un juguete, y su preferido.
—¿Cómo… —quedo estupefacto. —… fue que consiguió? , desde niño siempre quise tenerlo…
—La magia lo puede todo, señor.
Todos aplaudían como si hubiese hecho un milagro. Pero el Mago Alzó la mano, en signo de que no había terminado.
—Sigue usted —señaló al anciano. —¿Este su carta?.
El asintió.
—Estamos de acuerdo, que no fui yo quién le hizo elegir, sino usted mismo, ¿No?.
—Así es.
—Entonces, Abracadabra, ¡El mono aparece y hace su de su compañía única!
Aquellas palabras dominaban toda atención en el anciano. Y como si algo lo hiciese sentir pesado. Se toco la panza y acto siguiente , del mismo salió un pequeño animal.
Un mono titi.
—Vaya… —decía el abuelo al acariciar la pequeña cabeza del animal —Si que es magia.
Los niños corrieron hacia a donde estaba él hombre de mayor edad.
Cuando todos se centraban en el mono.
El Mago, Billy, se fue entre la multitud hasta llegar a la niña de las colitas.
—Y para ti, mi niña especial. —jugo con sus dedos, hizo que una este sobre la otra. Para hacer aparecer un dulce de todos los colores —Una paleta, de sabores infinitos. Nunca se acaba.
—¡¡¡Gracias!!! —saltó de un brico, lo abrazo repentinamente.
El mago no se lo esperaba, ya que nunca recibía tal afecto de una niña. Ya que siempre se alejaba para solo dar el espectáculo.
—No hay de que.

Después de una divertida noche, la familia de la niña se fue con una sonrisa.
—¡No se vale, ella se ganó la mirada del él! —con rabia decía la hermana mayor de la niña, ella tenia doce años.
—Bueno, sos lenta yo fui más rápida —sonrió entre dientes.
—Emma, Rachel. Vayan con el tío, yo y tú padre los alcanzamos —ordenaba su mamá.
Ambas asintierón.
Fueron más adelante, en donde las esperaba su tío.
—¿No te parece peculiar , aquel Mago? —dijo de pasada el padre.
—Si… Pero al menos fue entretenido.
—Te juro que se me hace familiar… Pero no se a donde lo vi. —memorizaba una y otra vez, pero solo recordaba la mascara que llevaba —`El secreto de Billy, el Mago ', es algo simple, es mago pero el secreto es mentira. Es para que gané plata.
—Ya cariño, es solo otro hombre con un trabajo decente. Al menos no es un rufián.

Mientras tanto, en un lugar inhóspito de los barrios más pobres de Salem. Billy, El Mago, el que ocultaba su rostro para que nadie le viese o lo reconociese. Se encontraba en un bar, en donde la gente más criminal suelen visitar. Era el único que se hacía notar diferente, pero por lo más extraño que pareciera.
Aquellos le tenían un apego.
—¡Billy, bastardo con suerte! —decia un hombre moribundo del cual estaba tan embrio que solo logró conocer a Billy entre otros hombre que se parecían a él.
—¡Sucio y ebrio Jack!, ¿Cómo te trata la vida, eh?
—Bien, Bien, sí se le puede llamar así —tomó unos sorbos antes de proseguir. —Y tu trabajo de… ¿Brujo?
—Mago.
—¡Es la misma mierda, solo que llevas ese ridículo disfraz, propio de mi abuelaaa! —de repente le dio hipos que provocó que su mano empujará la botella de whisky.
—Ay Jack, siempre tan descuidado. Yo invito —le dio propina al barman —Y si, te parecerá estúpido pero me fascinaba ver que aún haya niños que les guste la magia.
—¿Magia, Magia?.. ¿Qué basura es esa?, magia es que se te aparezca una mujer, que no sea charlatán y quejumbrosa.
Billy se río por lo bajo mientras tomaba sorbos de wishky y fumaba a la vez.
—¡Oye Billy! —le llamaba otro hombre. Este tenía el aspecto de un guardaespaldas de hombros anchos—¿Conseguiste lo que te pedí?
—Aquí tienes, pues —le entrego una carta. —Ábrelo después, sabes a que refiero —dijo al guiañarle.
Cuando se alejo en la mesa respectiva, en el fondo.
Billy sonrió mientras bajaba su gorro.
—Eres un pillo. Siempre haciendo que los demás crean que tienes algo, pero —tambalea estando parado, se acerca a su oído —Tu mi amigo, eres Siniestro.
—Los magos nunca revelan sus secretos, Jack.
De repente una explosión provocó un grito atroz.
Jack y Billy ya estaban afuera para entonces.
—Le explotó la cabeza —afirmó Jack al verlo a la distancia.
—Se lo merecía, él me debía a mi. Estaba tan concentrado en sus bolas, que no se fijo el Tic Tac de la caja. Y, ¡Paf!, adiós cerebro diminuto.
—¿Habrá más víctimas, señor Bomba? —bromeó mientras buscaba en sus bolsillos algo de plata —¡Demonios!.. Me la acabe toda.
—Todos ellos.
—¿Eh? —dijo al ver una moneda en el suelo.
—Y de la luz se hizo , las llamas los encerraran, pues el sonido mi canto, los dejará segados.
Con un chasquido el bar explotó.
La borrachera de Jack no se iba, pero un fragmento de madera casi lo atravesó.
—Ah… Con que ahora me dejas sin mi birra, ¿Eh? —le dijo al intentar golpearlo. Pero Billy le sostuvo un dedo y se lo torció.
—Jack, esta noche serás rico. No malgastes tus palabras —le soltó.
Pero Jack respiró profundamente ante de ver, como podía.
—Está bien, Magito… Pero me debes un wishky.
—¿Hablas de este? —le mostró el que sacó de su sombrero.
—Maldito, bueno… Eres tan rápido como mis ganas de vomitar. Gracias, ¡Adios Billy! —tropezó unas cuantas veces, pero siguió a pie hasta llegar a la esquina y seguir bebiendo.
—Y tú sigues sin dejar de beber. Pero tu desgracia me causa gracia. Buenas noches…
Se esfumó entre la oscuridad.
Para cuando llego a su respectiva casa. Preparo su traje, y su gorro. Luego los objetos que utilizaría para el día siguiente. Mientras preparaba algo para comer, prendio la televisión. Observando que la policía seguía el rastro de un supuesto asesino que aniquilada a cualquier que se interpusiera en su camino.
De hecho, se trataba de él.
Lo sastifacia y lo volvía más adicto a el.
Lo cierto es que él mataba a muchos. Pero le fascinaba hacer su magia en aquellos niños que le alegraban la mañana. En especial su nueva fan :aquella niña de colitas. Cabello marrón, ojos avellanas. Una sonrisa risueña y pecas por doquier.
La consideraba una niña muy tierna. Pero fue la única que hizo que aquel día fuese único.
Los niños siempre festejaban por sus actos y las niñas lo idolatraban. Solo hubo una sola persona que le había visto el rostro, y ese era Jack. El resto no podría concretar su aspecto, ya que eran solo víctimas de sus asesinatos.

«Abracadabra …, así decía mi madre, pero yo use ese término. Para el inicio y final de mis actos. Actos donde se termina todos»

Mientras terminaba de comer, notó una entrevista que daba un oficial de policía.
—Está persona lleva el disfraz de un Mago, no se sabe más pero lo único que se pudo recolectar en la ecena del crimen. Fue su sombrero.

Billy se maldijo en sus adentros, pero luego recordó que en aquel sombrero sólo era de utileria. Y que en ella podría causar pavor. Y fue lo que hizo.
—Dolor tendrán, dolor será. Las lágrimas brotarán de sus entrañas…
Y desde en vivo y en directo, aparecieron avispas. Que pertubaron al camarógrafo y los periodistas del lugar.
—Jajajajajajajajajaja… Abracadabra para ustedes…

Al día siguiente, Emma despertó con mucho sueño.
Paso por el baño y se lavo los dientes. Luego se cambió y se llevó su muñeca pelirroja.
—Darcy, creo que hoy podré ir a ver al Mago. Me emociona saber que existen Príncipes aún.
—No Emma —apareció Rachel detrás de ella, recién se había levantado —No existen los príncipes, y además, ese hombre es para mí.
—¡No para mí!
—¡Para mí!
Ambas empezaron a pelear. Rachel le estironeo de sus preciadas colitas y Emma estiraba sus pantalones, con el propósito de que le causará vergüenza.
—¡Chicas, paren! —intervino su mamá —¿Por qué están peleando ahora?
—¡El chico Mago es mío!
—¡No, es mío! —insistió Emma.
—¡Basta! —las separo —Ese hombre es muy mayor para ustedes, jovencitas. Tú Emma solo tienes ocho y tú Rachel apenas tienes doce. Aquel hombre debe de tener… —pensó —Su voz… Podría… Ejem… ¡Debe tener veinte o quizás más, pero no es para ustedes!, ¿Se entendió?
—Sí mamá —dijeron ambas.

Durante varios dias Emma lo vistaba. Lo hacia así hasta que ella cumplio diecinueve.
—Pasaron años desde que vi a Billy.
Una de sus amigas le empujó.
—Te gusta ese hombre misterioso. Por Dios Emma, debe tener treinta o cuarenta años. Es un vejete.
—¡No lo malinterpretes!, no me gusta solo admiro su magia.
«Aunque me gustaría saber como es, desde que lo conocí, jamás vi su rostro, solo su voz. La reconocería a kilómetros»
—Entonces… —murmuraba —¿Con quien saldrás, con ese vejete o con Bruno?. Yo elegiría a Bruno.
—Paola, déjame. Yo se a quién voy a elegir.
Paso la noche en su casa. Su mamá renego por que vio que no había cumplido con el deber de las compras. Por lo cual, le toco a ella, ocupar su lugar.
—Perdóname que insista, pero mi marido no le gusta su desayuno sin sus waffles.
—Entiendo, ¿Eligo la marca de siempre?
—Si, y gracias. Si quieres te doy mi auto, para que estés más a salvo.
—Gracias.

Luego de ir hacia el mini supermercado que queda más cerca. No pude evitar ir un rato hacia el parque. Donde frecuenta el Mago, Billy.
Quizás Paola tenga razón , sin saberlo me gustaba aquel hombre. Pero era un amor platónico de niña. Aquello era solo mentira.
Me dí vuelta por el camino que tomé pero en ese trayecto , alguien grito.
Con sigilo fui hacia el lugar.
Me escondí entre las paredes y carteles de propaganda. Y me sumergi entre los pequeños espacios que daba .
Cuando mi vista al fin logro alcanzar, lo vi.
Era un mago , pero este no parecía Billy. No llevaba su auténtica mascara. Este estaba descubierto. Enfrente suyo, una mujer que se desangraba.
—¡Por favor, no me mate!
—Abracadabra…
Y aquel sonido familiar me hizo entrar en razón.
«¿¡¡¡Billy!!!?»
Él dio media vuelta para contemplar la luz de la luna.
Su rostro era perfecto, ojos verdes como el pasto. Ninguna aspecto de que fuera viejo.
«¿Será que se trata del mismo Billy, cuando lo conocí yo tenía ocho… Imposible»
Pero cuando habló mi cuerpo se tenso como cuando lo oí por primera vez.
—En esta bella noche, al parecer me acompaña. Una dulce dama… Emma…
Lo primero que atiné hacer fue correr. Pero luego de esconderme tras un árbol. Sostuve mi pecho, ya que este parecía salir.
—Billy… No… Jamás… Imposible… ¿Cómo?
Cada latido me dolía.
«No es él, debe ser un fanático, que además de parecer un modelo… Le copia hasta el mismo acento que el suele tener. Jamás… El es viejo, no joven… ¡Dios debe aparentar como mi edad!.. Demonios…»
Cuando me vi las manos. Estos empezaron a tornarse negras.
—Me desmayare…
—Emma.
Volteo repentinamente, para encontrarme con aquellos ojos verdes.
—Dormirás plácidamente, no recordarás lo que hoy viste previamente…

La voz de mi hermana retumbaba dentro de mi cabeza. Pero es como si no pudiera alcanzar a entender. Hasta que una bofetada me hizo entrar en razón.
—Tu amiga pensó que estabas muerta. Ni reaccionabas.
—¿Qué…?
—Pero al menos compraste lo que faltaba —le indicaba la madre de Paola.
Después de tomar un café y pensar. Al fin supo de que se trataba.
—Billy…
Tras pasar los días, ella solo se dedicaba a grabar los movimientos de Billy para luego culparlo por lo que le había hecho a aquella mujer del parque, al cual él mató sin piedad.
—Irás directo a la cárcel.
Más pronto supo de algo desconcertante. El mago Siniestro se dirigía al hotel en donde su familia vive. Ya que el mismo le fueron heredado por parte de su abuela que trabajaba allí.
Lo siguió, aunque se percató de que él no se iba a la puerta en donde vivian. Sino que se dirigió al último piso.
—No entiendo por qué lo hiciste…
—Ay Emma… Es parte de mí, es cómo si quisiera desparecer lo que me hace realmente.
—Está desquiciado, ¿Por qué no te entregas?
—Me temo que eso jamás pasará.
—¡¡¡En serio!!!, ¿Cómo te atreves?, matas personas. Engañas a otras y vives como si nada. De verdad me arrepiento de haberte conocido…
Billy la miro a los ojos.
—Pero aún conservas el dulce que te dí.
Ella giro hacia un costado, ruborizandose.
—Y no lo admites.
—Te odio. ¡¡¡ERES EL PEOR DE TODOS!!!.
Lo empujó hasta llegar al borde.
—¡Ojalá que te pudras y jamás vuelvas!
—Emma, detente.
Pero cayó al vacío.
Ella lo miro hasta notar que tocó el pavimento.
—Es una lástima pero tú me obligaste hacerlo —se escucho detrás suyo.
—¡¿Eh?!
Billy seguia vivo.
—Al que empujaste fue a tu amiga. Trucos que siempre uso, en la magia.
Ella tembló y luego fue a ver con desesperación.
Al hacerlo grito de horror.
Los sesos de su mejor amiga estaban disueltos en todo el suelo. Mientras que las personas que lo habían visto, la miraban solo a ella.
—Paola… Paola…
Emma cerró los ojos, llenos de lágrimas, sintió náuseas.
—¡Te voy a matar!
—Del silencio serás, de tu boca no saldrá ninguna palabra de ahora en más.
Emma intento gritar, pero solo logró un pequeño chillido.
—Cómo último espectáculo verás una lluvia de sangre… —aplaudió y de la nada empezó a caer sangre de en su rostro y con otro chasquido le señaló los otro edificios —… Y cuerpos caer…
Habían personas paradas en los bordes. Cada una saltaba hacia su muerte.
A medida que cada uno lo hacia. La gente gritaba sin parar.
Billy se acercó a ella con su elegante traje y sombrero, preparó su mascara.
—Abracadabra … Fin del espectáculo.

La policia detuvo a Emma Garden por homicidio agravado. Por parte de las otras muertes, se creyó que era una secta de suicidas que murieron por causas sin explicación.
Una grabación confirmo, que solo un hombre salió del edificio Garden :Un Mago que le hizo reverencia hacia la camara, mientras que este se marcho a un rumbo desconocido.

@anonimo8008


(XUNMPTBBNCWi) #2

Uuuuuh magia oscura xD interesante


(system) #3

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