Judith the ripper


(El escritor rojo) #1

Yo volvía de una fiesta en casa de una amiga, había cumplido años y nos quedamos hasta tarde festejándola, cuando volví a casa estaba muy ebria no se como pude conducir sin haber atropellado a alguien o chocado pero lo hice, cuando entre vi a mi padre dormido en el sillón con la televisión encendida, lo mire y me dio ganas de despertarlo y apagar la televisión para recostarlo en su cama, pero no iba a arriesgarme a que supiera que estaba borracha y aparte que había salido sin su permiso, así que decidí dirigirme a mi cuarto a dormir.

Cuando llegue pude ver que varios de mis cajones estaban abiertos y desacomodados, estaba algo alterada al ver eso pero le eche la culpa al alcohol o que tal vez por mi padre reviso mis cajones en busca de droga o algo así. Me di un baño rápido y me puse mi piyama (o como se escriba esa cosa) y me recosté para dormir; en eso sentí una leve brisa rozando mi nuca, me levante y vi que la ventana de mi cuarto estaba abierta, no recordaba haberla abierto, así que solo le eche la culpa al alcohol otra vez, justo cuando estaba apunto de recostarme en mi cama oí como alguien respiraba agitadamente en una de las esquinas de mi cuarto cuando voltee pude verlos, eran unos tan rojos como la sangre y un olor a sangre increíblemente fuerte,en ese momento me congele, no podía hablar ni moverme, solo podía ver como esos ojos se me quedaban viendo en la oscuridad. Después de unos minutos que parecieron horas finalmente la persona hablo: - Tu ropa es muy bonita… pero no tendrás unas botas negras que me prestes?, las mías están muy gastadas, dijo la persona mientras me seguía mirando, su voz era dulce y calmada pero al mismo tiempo con un tono que te hacia pensar que detrás de eso se ocultaba un monstruo. Le señale mi armario esperando a que fuera y recogiera las botas que tenia y eso mismo hizo, en ese momento corrí hacia mi puerta intentando escapar pero de repente sentí un gran golpe en la espalada y como si varias cuchillas se incrustaran en mi cuerpo.
En ese momento sentí como me arrastraban, el dolor era inimaginable, grite tanto como pude para que mi papa viniera pero no paso nada, cuando me voltee a ver el rostro de mi atacante quede totalmente aterrorizada, era una chica de aproximadamente 19 años de pelo castaño, su piel era un poco morena y tenia en sus manos un látigo rojizo con púas en el, vestía con unas botas negras, una playera negra corta, unos jeans negros con un cinturón del mismo color, sus ojos no tenían otro color más que el rojo y blanco, ademas en su cara y cuerpo se veían varias suturas en varias partes y de estas estaba fluyendo sangre a chorros.

-Oh vaya, veo que están sangrando de nuevo, pero esta noche si que encontré un muy buen material nuevo, no como el viejo de abajo; ah por cierto, tu padre no me servía así que le di una muerte rápida, bueno casi.
Yo estaba llorando descontroladamente, pensar que pase justo al lado del cadáver de mi padre y no me di cuenta me rompió en pedazos.

-Tranquilízate amiga, me corrijo, no fue totalmente inútil, sus intestinos me servirán para reemplazar las partes dañadas de mi látigo, en cambio tu tendrás otro uzo. Me lo dijo mientas sacaba un cuchillo de uno de sus bolsillos; - Me servirás como donadora, en ese momento empezó a cortarse las suturas de su cuerpo y al cortarlas su piel estaba cayendo al suelo dejando ver sus músculos y huesos, estaba asqueada e impactada al ver tal horrible escena mientras la tipa cantaba y tarareaba una canción de cuna. Cuando termino de arrancarse los últimos pedazos quedando solo su cara intacta y con sus brazos, piernas y abdomen básicamente en puro musculo agarro su cuchillo y empezó a cortarme partes de mi piel, gritaba y gritaba de dolor pero mis gritos eran ahogados por su risa sádica y lujuriosa, cuando termino de su bolsillo trasero sacó una aguja e hilo y pacientemente empezó a combinar ahora mis pedazos de piel en su cuerpo.
Cuando termino de ponerselos se me acerco a mi y me dijo unas ultimas palabras antes de obligarme a escribir todo esto con mi último aliento - La belleza siempre tiene un precio querida.

Este relato fue encontrada en una casa a las afueras de la ciudad de Denver Colorado, fue encontrada al lado de una chica que fue desollada y a su padre en el primer piso destripado, con esta suman 45 las víctimas de la aclamada asesina que obliga a sus victimas que generalmente son mujeres bellas de entre 18 y 27 años y hombres gordos o de apariencia gorda a escribir sus últimos acontecimientos antes de enredar el látigo con púas en su cuello y desgarrarlo; si alguien a visto a una persona con esta descripción llame a su central de policia más cercana y llame a la asesina bajo el nombre de Judith the ripper.

Si alguien puede hacer un dibujo de ella y me lo manda se lo agradecería un monton