La calle de los pasos del Diablo


(Emanuel) #1

Me llamo Emanuel López, permíteme contarte mi experiencia ocurrida en los suburbios de Buenos Aires, Argentina, una persona que pasó de ser escéptica a hundirse en un mar de dudas existenciales, a tenerle miedo a la noche, no por su oscuridad, sino por quienes moran en su penumbra. Te invito que tomes unas papas, una gaseosa o tu bebida favorita, y empieces a leer este breve pero intenso relato.

Nota: Todos los hechos ocurridos son ficticios y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Yo no soy de creer en los hechos paranormales, a decir verdad, jamás se me habría cruzado siquiera pensar en algo tan absurdo como ello, simplemente yo siempre pienso que esas cosas son para personas a quienes les gusta, personas que simplemente se dedicaban a entretenerse con el terror y la pura adrenalina de sentirse parte de la historia. Déjenme contarles que soy una simple persona, que estudia en una universidad de los suburbios de Buenos Aires, me han enseñado que solo lo tangible es posible… Pero lo que me ha pasado hasta la fecha, no le eh encontrado absolutamente nada de explicación, quizá mi salud mental me haya abandonado, quizá esté mal mi percepción de la realidad, pero nada quita el terror que eh vivido, el terror que eh sentido, como se me helaba la columna vertebral aquellas noches largas, un insomnio que no me dejaba dormir debido a que me imaginaba que mis respiraciones despertarían a lo que estaba detrás de la tenue penumbra que irradiaba la ventana que miraba hacia la calle.
Todo comenzó en enero de 2014, me había mudado a Buenos Aires, ya córdoba no significaba nada para mí, y de pronto me vi con la necesidad de abandonar aquella pequeña ciudad donde nací para embarcarme en busca de conocimientos. Encontré forma de sustentarme y pagar mis estudios, gracias a muchas personas que conocí en el transcurso de mi viaje, y por suerte todo iba bien. Recuerdo que las calles de Buenos Aires me parecieron tan pero tan distintas a las de mis lares; que jamás presté tanta atención a las mismas, camino a la universidad siempre cruzaba por una calle la cual está siempre deshabitada por ser un terreno baldío, en ella siempre se encontraban objetos muy raros tirados como muñecos hechos a mano y símbolos de lo más peculiar estampados en la pared con aerosol, en forma diabólica (Obviamente las tribus urbanas hacen lo suyo por la noche). Recuerdo en ese entonces que una señora pasaba echando maldiciones todo el tiempo por esa calle, uno nunca le presta atención a esas cosas, esta anciana de pelo descuidado y pajoso, solía frenar a los pocos coches que frecuentaban la zona y les escupía, les tiraba tierra con sangre y luego se iba saltando y cantando en una lengua que solo ella conocía, o al menos eso decían los lugareños. Entre los vecinos, llamaban a la calle larga y tenebrosa como “el paso del diablo” por una historia muy particular, se decía que si uno caminaba solo por esa calle a las 3 de la madrugada, se podía ver una señora de vestido de gala caminando descalza, con los zapatos en la mano, pero caminando de espaldas, pero lo más curioso seria que los sonidos de los zapatos se escuchaban como si estos estuviesen puestos y caminando sobre porcelana o una superficie dura, por supuesto que el terreno donde está dicha calle es de tierra, sin superficies rusticas o duras para que un zapato haga dicho ruido, obviamente todo un mito urbano de lo más particular. Hasta ahí conocí esta historia, pero yo no sabía la segunda parte que poco después me la comenta un amigo que vive cerca de allí, Roberto, es uno de los que veía a esta mujer, afirmaba ser perseguido y atormentado por ella. Me remonto en Abril de ese año, recuerdo que me tocó ir a trabajar de madrugada, iba llegando tarde par arribar el colectivo, pero entonces se me ocurrió cortar camino por esa calle, después de todo, los mitos nunca supusieron un problema para mí. Claro estaba para mi entendimiento que todo era producto de la mente humana, un mito urbano tan monótono como el resto, redundante en su mitología. Recuerdo que iba cruzando por la calle mencionada. Costeando las calles y pisando el césped, cuando de repente siento que me llaman por mi nombre, Acto siguiente doy vuelta y, no veo a nadie, pensé que de seguro era mi imaginación por el estrés de llegar tarde al trabajo, pero luego siento mi nombre más claro aún. Voltee y pensé que era alguien que me reconoció, después de todo yo era conocido por esos lugares. Entonces veo una silueta en medio de la neblina, (en Argentina, Abril ya comienza a hacer frio y a las 3 de la mañana, había mucha neblina). Vi la silueta que se acercaba cada vez más, se me ocurrieron tantas cosas que me podrían suceder y encontrarme con algún ente de la noche que es común encontrar, como ser un ladrón o alguien que por casualidad estaba divagando, o vagabundeando y de casualidad conocía mi nombre por escuchar a los vecinos… Pero entonces llega el momento en el que se puede visualizar completamente la silueta y antes que pudiera verle su cara, da marcha atrás y la silueta desaparece. Mi piel se puso de gallina, no podía moverme de la parálisis que me causó ese miedo, era increíble lo que estaba viendo. Tomé un cuchillo que tenía para defenderme en casos de robos, que llevaba para sentirme más seguro y exclamé en voz alta que si me estaban jugando una broma que parasen, debía ir a trabajar y no era gracioso (En esos tiempos las bromas denominadas “Horror Scary pranks” estaban muy de moda). Recuerdo que terminé de hacer mi desafío, pasaron 3 segundos y escuché mi nombre por tercera vez, por lo que yo decidí irme corriendo, y entre esa correteada, sentía como si alguien me persiguiese, realmente se escuchaban muy cerca esos pasos. Fueron 7 interminables cuadras. Cuando por fin empiezo a ver la parada del micro, siento como los pasos empiezan a cesar y alejarse, se sentía una presencia amenazadora que se iba desvaneciendo; y por supuesto empecé a sentirme más seguro. Pasó el colectivo justo a tiempo, me subí y saqué el boleto, entonces me senté y comencé a pensar que m**da era lo que había pasado. Llegados a este punto uno empieza a pensar que uno puede alucinar e imaginarse cosas, a veces la mente juega los más terroríficos escenarios de terror. Ese día tuve una jornada de trabajo de lo menos productiva, me sentía agotado todo el tiempo, no tenía hambre y mi rendimiento no fue el mismo, la producción de papel requería mucha concentración y esfuerzo. Ya terminando mi jornada laboral, camino de vuelta no podía evitar pensar que debía enfrentarme a aquel camino nuevamente, pero obviamente evite tomar esa ruta en el camino de regreso. Pero algo me intrigaba para poder adentrarme una vez más y saber que era lo que pasaba aunque decidí no darle importancia. Realmente estaba cansado y quería ir a dormir.
Iluminación, las preguntas del alma.
Cuando estaba por llegar a casa, recibí una llamada de mi novia diciendo que me estaba esperando desde hace un rato y que mi perro parecía estar muy alterado por alguna extraña razón a la que ella asimilaba a mi ausencia, nunca se comportaba mal, pero estaba como asustado y muy alerta. Mi novia me había sugerido la idea de que quizá mientras yo no estaba alguien quiso entrar en mi casa y robar, era lo más factible, claro, uno supone siempre lo más natural. Esa noche comimos pizzas y ella se fue a su casa en un taxi, mi perro “Rocko” y yo nos quedamos solos. Por una razón, que yo desconocía entonces, mi fiel compañero seguía alerta y alterado. Me cepille los dientes, tomé un baño y me fui a acostar, mañana esperaba sábado por suerte yo ya no trabajaría. Desperté a las 2 de la madrugada con fuertes dolores de cabeza, recuerdo que mi mascota estaba despierto aun, él no podía conciliar el sueño, gruñía todo el tiempo y entre ratos se sentía un sollozo. Fue entonces que siento que los muebles del comedor de mi casa empiezan a crujir bastante, sé que es normal cuando la temperatura cambia puesto son de madera, pero nunca habían crujido de esa manera, como si un frio bruto hubiera golpeado su capa externa e hicieran parar de golpe cada molécula. Recuerdo que esa noche, se sintieron muchas cosas extrañas, se sentía en la oscuridad una presencia, como si algo observase en el fondo de la habitación y no fueron las 4 de la mañana que de repente escucho un golpe seco en alguna parte de la casa sobre una superficie hueca, como si golpearan una campana de madera. Me levanto para ver que podía ser y me dirijo al a cocina, cuando enciendo la luz, me espante de tal forma que mi piel eran plumas, mis ojos comenzaron a lagrimar y el escalofrío era tanto que no podía controlar el temblor, el corazón palpitaba tanto que parecía estar en mi garganta, en un ritmo que a cada latido sugería “Vamos, toma tu maldito perro y vete”. Para mi sorpresa y escepticismo, mis muebles, todos estaban abiertos y las sillas desordenadas, como si un huracán solo hubiese aparecido dentro de esa habitación, se sentía un olor fétido y putrefacto, intenso, como a materia fecal y una persona en completo estado de descomposición. El miedo que tenía, era tanto que tenía ganas de llamar a la policía, a los bomberos y la fuerza armada. Por ultimo atine a llamar a mi novia, pero si la asustaba ¿qué iba a pensar de mí? Esa noche no pude dormir, era aterrador lo que había pasado o siquiera considerarlo posible, tanto si era una persona como si no lo era lo que había hecho eso… Comencé a recordar los films de “Actividad para normal” me levantaba, como si hubiera una criatura depredadora en asecho me escurría por la habitación, serpenteando los objetos para no hacer ningún tipo de ruido, y volvía a encerrarme en mi cuarto. Mi perro comenzó a ladrar y a mirar para todos lados, yo intentaba calmarlo para que sea lo que fuere que hubiese en ese lugar no nos prestara atención. Esperé encerrado en la habitación a que amaneciera, de a ratos asomaba mi ojo por el pistilo de la cerradura, y nada se lograba ver, era como si nada hubiese ahí, quería llamar a la policía pero mi teléfono celular estaba sin cobertura y el fijo estaba en la cocina, ya a punto de llamar a mi novia por Whatssapp para que llame a la policía… Fueron tantas cosas que se me cruzaron pero me puse a pensar y decidí no hacerlo, que si era un ladrón ya se habría marchado con algún objeto de valor, puesto que era bastante lo que podía elegir para llevarse. Del miedo que tenía imagine que era un ladrón, que logro entrar y dar con mis ahorros que tenía en uno de los muebles y se dio a la fuga… luego decidí calmarme y recostarme un rato, suspire y eso me dio tranquilidad, sintiéndome un poco más aliviado, pensando y convencido de que era eso lo que habría pasado, di gracias porque no pasó nada más y como lo di por hecho, pude conciliar el sueño, mi perro también por fin se habría tranquilizado. Logré dormir algo aunque, entre las 11 de la mañana, llega mi novia para almorzar conmigo, entonces ella me vio muy agotado y me sugiere que descanse, que ella se ocupaba de la comida, recuerdo que descansé varias horas más, pero con múltiples pesadillas. Cuando por fin despierto, mi novia decidió dejarme la comida echa e irse, eran las 17pm de la tarde, había dormido bastante. Reviso la lista de whattsapp y veo que mi pareja me dejó un mensaje diciendo que iba a volver por la noche para cenar o salir, Sin dudas, Bela; es una chica excepcional, una compañera que yo siempre me dije que no la merecía, porque además de su hermosura, es leal y amable, nunca me protestó por nada, solo por unos pocos celos que causo por mi actitud socialista, pero apartando ello, es perfecta, y su compañerismo me ha ayudado y me sigue ayudando a seguir adelante en cada instancia de mi vida.

Mantén a tus amigos cerca, y a tus enemigos más, pero no tan cerca…
Para mi desgracia me encontraba solo de nuevo, pensando en que debería hacer si la seguridad de mi casa fue violada, no había dicho nada a mi novia para no alarmarla pero era algo que debía solucionar lo más pronto posible, pensé en ir a la ferretería y comprar algunos elementos como cadenas y candados para asegurar más la casa, cambiar la cerradura y llaves…. Entonces no pasaron más de 30 minutos que llama a la puerta un amigo, Roberto, como si Dios hubiese escuchado mi plegaria por no estar solo. Cuando llega mi amigo, que por cierto lo conocí por mi afición a arreglar computadoras como cliente, empezamos a hablar de lo que sucedió, le conté cada detalle de lo sucedido desde la madrugada fría y con niebla, hasta la noche del posible robo y mi desvelo terrorífico. Él escuchaba como si fuese una novela o una historia en la que yo era el protagonista de una tragedia apocalíptica. Luego de 2 horas, entre gaseosa Coca-cola y papas Lay`s que degustamos luego del almuerzo que me había dejado Bela, concluí con mi anécdota… Entonces mi amigo se levanta, con cara de espantado me pregunta si le estoy tomando el pelo, por lo que yo le conteste muy decidido que era muy real lo que viví y le planteé la idea de estar volviéndome loco, entonces me mira y me comenta que un familiar suyo sufrió exactamente las mismas circunstancias, su abuelo vivió ese calvario y su historia rondaba por el barrio, pero lo acusaban de ser parte de una misa negra y blasfemar en contra de Dios, por esos lugares era muy común las creencias en Dioses paganos, magia negra, curanderos y demás… Los suburbios de la ciudad son espectadores de estos acontecimientos cuyos actores son sus lugareños. “El gauchito Gil” es una de las estatuas que más construyen en las casas en forma de agradecimientos por las promesas que esta supuesta entidad cumple. Aunque hay otras entidades más macabras, el reconocido “San La muerte” que aunque yo era un escéptico, no podía negar lo diabólico u macabro que se veía esa estatua, con mirada amenazadora, como si con su capa negra y Oz dijera “Basura inmunda de ser humano, no vales nada.”
Yo, refunfuñando y con toda mi cara de soberbia, me reí, y trate de ridículo a mi amigo, cosa que unos días más tarde lamentaría, no solo por el hecho de tratarlo de religioso, fantasioso y alguna especie de nerd internauta adicto a los creepypastas… No eso sería lo de menos. Me arrepentiría más por no haberlo escuchado, lo que su abuelo había sufrido sería una piedra angular en mi búsqueda de la solución de mi problema.

Días de gloria, Días eternos.
El abuelo de Roberto ha muerto, y con su muerte, de legado le deja una carta a mi amigo, ¿Qué diría esa carta? Los días dentro de mi casa se volverían más macabros, nuevas personas me aconsejaron muchas soluciones pero ninguna asegura nada, aparecieron sujetos extraños, una especie de organización que utiliza trajes blancos y sobreros en forma de verdugo. ¿Quieres leer más?
Si te gusta el creepypasta y quieres que la siga, por favor, déjame un mensaje, con tus críticas, soy nuevo haciendo historias de terror. Tengan en cuenta que la historia es ficticia así como sus personajes, mezcladas con algunas experiencias mías y conocimientos que yo poseo sobre algunos temas.

Parte 2 de la historia. (En proceso.)


(Nahuel) #2

Me gusta tu historia. Continuala, por favor. Una historia de terror argentino es lo más.


(Emanuel) #3

La continuaré :smiley: Gracias por la buena onda.


(system) #4

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