LUDPO (La Unidad Del Payaso Oscuro) Cap. 1: Una Mala Noche


(Terry Bogard) #1

A veces la vida parece ser una broma pero no para Yamilex, la infortuna es aquella en la que se reflejan eventos inesperados, pero parece que para la joven el amor fue una debilidad que la llevó al misterio, la desgracia no la perseguía a ella pero si a quienes le rodeaban, los días pasaban lentamente en las cabañas como si el tiempo se inmortalizara, la joven Yamilex, acompañada de su hermano Julián, ambos hermanos inseparables, prácticamente habían heredado la cabaña, teniendo poco de vivir ahí aún no se acoplaban del todo. Yamilex se molestaba cuando Julián llegaba tarde a la cabaña, pues una inmensa cortina negra abrasadora de noche inquietaba a la joven, por su puesto el jovencito le encantaba la cacería, inspirado en los trofeos de su padre. El joven llego un poco más tarde de lo habitual, pues se había perdido en la inmensidad del engañoso bosque, un lugar frio y desconcertante de noche, en sus hombros cargaba un ciervo, entró a la cabaña y contento dejo caer el cuerpo inerte del ciervo, Yamilex furiosa le dijo:
– ¿¡Por qué siempre tienes que llegar tarde!? cada día que sales llegas más noche, acaso se te olvido que no estamos aquí por diversión, ya perdimos a nuestros padres y no quiero perderte a ti.
Julián agachó la mirada acercándose a ella, le dijo:
– Lo siento, solo que hoy lo vi y después de cuatro intentos lo pude cazar, perdóname si te preocupo, pero como tu yo también quiero encontrarlos.
Yamilex abrasó a Julián mientras que le acariciaba la cabeza, un profundo sentimiento atado a su alma aun no podía ser liberado. En la última semana de Noviembre la joven recibía cartas de sus amiga en especial las de Frida Dávila donde le advertía de las situaciones de riesgo actuales en la ciudad donde ella provenía, lo que la joven no sabía era que Frida le ocultaba algo pues en las últimas cartas habían unas cuantas gotas de un color carmesí tintadas en la hoja principal, un detalle muy extraño que Yamilex dedujo. En una fría mañana de los primero días de diciembre, ambos se turnaban para cortar madera y mantener la cabaña algo cálida, pero no todo era miel sobre hojuelas, las corrientes se infiltraban por la chimenea ocasionando un frio espontaneo dentro de la cabaña, en los ratos libres Julián solía ir a recolectar fresas, pues estas eran las frutas favoritas de su hermana, sin percatarse de las advertencias de su hermana diciéndole que no se alejara más allá del cerco de fresas, lo que al joven no le importó pues su objetivo era hacer feliz a su hermana.
Por otra parte la joven le gustaba reparar imperfecciones de la cabaña, tiene una monstruosa habilidad con la navaja y los objetos punzocortantes, tocaron a la puerta, pensó que Julián ya había regresado, otra vez ese sentimiento de preocupación la inundaba la razón fue que su hermano ya llevaba tres horas fuera desde que le había dicho que saldría por ciervos. Atendió la puerta y era el cartero quien le había entregado un paquete con un sobre dirigido a Yamilex de parte de Frida.
Julián ya había recolectado el equivalente de tres canastas de mano lleno de fresas gordas y rojas, ese aroma fuertemente dulce y fresco le traía recuerdos de su madre cuando le preparaba el desayuno, él era un chico optimista que nunca bajaba la mirada. Algo extraño sucedía como si estuviese esa sensación de estar en una película de terror, a lo lejos vio una formación en hilera de hombres encapuchados caminando directo hacia la entrada de una cueva llena de plantas colgantes, como si de una guarida se tratase, Julián Tiró las fresas a un lado para después pasar por ellas, decidiendo seguir a los hombres.
En la cabaña Yamilex estaba sentada en el comedor, abrió el paquete con extrañeza, recibió un curioso dije de media luna pareciendo encajar en algo, abrió la carta y empezó a leer…
– “Hola Yami, espero te encuentres bien, sé que las cosas por allá no han estado del todo mejor, aun no dan con el paradero de tus padres, pero entrando en noticias recientes, hay noticias de una secta actualmente disfrazados de payasos que se dedican a secuestrar, violar y comer la carne de sus víctimas, creo que debes cuidarte y cuidar de tu hermano, acá en Reynosa las cosas empeoraron, no podemos salir del estado, los carteles han tomado la ciudad esclavizando a la mayoría, por fortuna estoy reguardada con Brianda, Chuy, Celeste y Yashua. Cuídate, planeamos escapar, chuy irá a Matamoros, Brianda y Yo viviremos en los alrededores, me tengo que despedir, hasta luego, besos.”
La preocupación había aumentado en Yamilex pero no desperdicio su tiempo, cogió uno de los machetes que se usan para descombrar de algunos veintidós pulgadas.
Julián dentro de la cueva decidió salir, para su mala suerte uno de los encapuchados salió de la cueva, este observó que Julián recolectaba las fresas que había dejado en el suelo, a medio camino una vara se rompió ocasionando la rápida reacción del joven volteando hacia atrás, a ver al encapuchado riendo como maniaco se echó a correr con las fresas, el sujeto alzó su capucha y su rostro era bizarro, pálido con aspecto de payaso, el payaso saco un arma y disparo hacia Julián, al caer al piso, el payaso se aproxima escuchando los gemidos de dolor del muchacho, soltando una carcajada enfermiza y el joven solo se tomada del brazo pues el disparo solo le había ocasionado un rozón, el payaso se deja acercar bruscamente en su totalidad desesperado agarrándole una pierna al joven y con la otra desabrochándose el pantalón cuando de repente…
Yamilex encajó su machete atravesando al payaso, este empezó a escurrir sangre de la boca…
– ¡Nadie le hace daño a mi hermanito hijo de perra! –Dijo Yamilex retorciendo el machete de manera violenta.
– ¡Yami! Gracias por salvarme. – Dijo Julián algo aliviado.
– No hay tiempo es hora de irnos, mira cómo te dejaron ese brazo.
Llegaron rápidamente a la cabaña cerrando todas las puertas, Yamilex atendió la herida de su hermano mientras que él se quejaba de dolor.
– ¿Cómo fue que te encontraste con ellos o cómo fue que te encontraron esos sujetos? –preguntó Yamilex mientras aplicaba peróxido en la herida.
– Recolectaba fresas para traer a la cabaña y prepararte un jugo como los que preparaba mamá, pero vi que esos sujetos caminaban en fila entrando a una cueva, decidí ir a ver lo que pasaba pero me arrepentí al escuchar gritos de dolor de una mujer era como si la estuviesen desmembrando, pero nunca imagine que fuesen payasos.
De pronto una pedrada rompió el cristal de una de las ventanas, la piedra venía acompañado de una nota escrita con sangre:
“Sacia tus ansias en circus de la muerte, llévate dos muertes al precio de mi discípulo, cometieron un grave error, lo pagaran muy caro.”
Ambos sorprendidos rápidamente Yamilex toma su machete y Julián una carabina de un tiro. Al abrir la puerta de golpe se encuentran con restos de cuerpos mutilados lo que ocasiona que Julián caiga de sentón señalando.
– ¡Esos! ¡Esos son los restos de la mujer que vi en la cueva!
La joven Yamilex cierra la puerta asegurando la entrada.
Al parecer la suerte de Yamilex y su hermano no estaba disponible, la amenaza de esa cara y la tinta en sangre se le hacía familiar, un misterio se había desatado y la curiosidad e inquietud, invadían a Yamilex. Pues parecía que se avecinaban una serie de eventos desafortunados preguntándose ¿Quién eran esos sujetos? ¿Qué querían? ¿Qué sabían de sus padres?

Esto no es un final, sino un principio…


(system) #2

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