The games of dreams 4 / primera parte/


(rosally) #1


Prólogo

La guerra aún periste, el juego qué muchos pensaron que ya habia dejado de existir apareció. Y no en Arkansas como paso aquella vez, sino que en cada parte del mundo, empezó a tenerlo. Y consigo trajo muchas muertes y en su mayoria jóvenes .
Cadenas virtuales…el juego puede aparecer en tu casa.

            Ten los ojos  abiertos,  nadie  sabe  que te deparará el destino en este momento ... 

Pasaron cinco años desde que pasó aquella parte de la historia en la que incluye al gobierno. Cuando se rescató ese objeto, investigaron sobre el y del origen.
Aún no se supo.
Solo del hombre que lo perpetró, salió en noticias de todo el mundo.
¿Acaso era ese su fin, lograr que muchos sepan de él?
No.
Es solo la apariencia, lo único que se pudo… o más bien, quiso intentar, era que Jayden siga el juego.
¿Pero cómo?, si Jayden no quería saber nada al respecto. Y sobre todo, cuando fue él quien recibió el nuevo juego.

                                      The Virus Shafer 

Creado por un hombre del que no se sabe.
Claro esta, que la base de The games of Dreams era hecha por Ferrer, pero los siguientes fueron con ayuda de sus compañeros de guerra. En la segunda guerra mundial.
Los nazis habían desvastado todo a su paso, pero cuando fueron derrotados, solo pocos se escaparon de sus enemigos. Para luego de juntarse en una base secreta en Estados Unidos.
Nadie sabía que en una noche de Agosto, Ferrer Shafer crearía El juego de los Sueños.
Se baso en un mundo apocalíptico en donde los enemigos eran Disfrazados y los que eran elegidos serían los guías de una nueva generación. En donde solo serían el ejemplo que los nazis querían. Y es donde yo, Linda Sims, lo vi con mis propios ojos.

Para empezar, he muerto el 16 de Mayo de 2014. Cuando apenas tenía catorce años.
El único que había salido vivo fue Jayden.
No sabía nada al respecto sobre mi, ni mi familia y otras amigas. Todos creían que había muerto. Y que el cuerpo que alguna vez tuve, ya no se encontraba.
Trend por su parte, conservaba aún su cuerpo. Pero tenía partes robóticas, tapadas por la piel humana. Sólo un ojo era distinto, gris, incoloro.
Seguíamos siendo fuertes. Pero con las cosas que nos habían hecho.
Eramos casi dioses.
Ya había olvidado todo lo que para mí era importante y eso incluía a Jayden. No sentia dolor, era más inteligente.
Podrían ser más ágil que cualquier mujer y podia leer la mente. Cosa que era nuevo y extraño a la vez.

Sin embargo… Los hechos de la historia de la humanidad iban a cambiar.
La sociedad, las personas, los hijos… Tú.
Cuando entren al juego… Tú decides.
Y esta vez, nadie podría interponerse en tu camino.

                                       Capítulo 1

⦁ La vida de Stewart Kevisgton, el primer creador.

Hubo una vez en que yo soñaba con un mundo ideal, quise que el mismo este asegurado para que nadie más sufriera. Tuve ese ideal cuando apenas tenía diez años.
Mi nombre es Stewart Kevisgton, a decir verdad, todo remonta desde un sueño extraño. En la que me veía a mi mismo, parte de lo que parecía un tipo clan… Una de la cual todos llevaban ojos extraños, llamativos.
Pero por alguna razón no me sentía incómodo. Ellos me transmitían tranquilidad, cosa que para algunos les sería extraño.
Uno de ellos precisamente, el que se encontraba al final de todo, atrás de los demás. Ofreció su mano indicándome que me acercará , que lo tomará.
Sin embargo sostenia desde su otra mano una pequeña caja, del cual me era curioso, ya qué lo primero que hice fue ver de que trataba. Pero ese hombre me impidió que lo viera, seguia ofreciendo que tomará de él.
Asi que sin más decir, tuve que acceder.
Desde alli, desperté. Mire extrañado, como si aquello fue un sueño de los más tranquilo. Era fuera de lo común, aunque quería saber que era lo que me deparara lo siguiente.
Mi madre no supo entender el porqué soñé tal hecho. Pero pronto había entendido por qué lo soñaba.
—Mamá, cuando sea grande. Quiero ayudar, quiero ser alguien…
—Claro mi niño, todos queremos ayudar.
—Yo quiero formar parte del ejército.
Al escucharlo ella se detuvo en lo que hacia y miro preocupada.
—Es una desicion arriesgada cariño, eres aún un niño.
Le sonríe a pesar de que no quería demostrarme su miedo.
—Seré parte de la historia mamá, quiero ayudar.
Mi padre había llegado del trabajo. Y cuando mi madre le comentó lo ocurrido. La charla de padre e hijo, no podría ser más que corta.
—Serás hombre Steve… Y cuando llegue ese día, estaré orgulloso.
Mi madre me esquivaba la mirada, no sabia si era miedo. O que sabía lo que pasaría , si yo formara parte de la historia. O parte de una destino del que nadie pensaría que pasaría.

Apenas me había alistado. Los primeros día eran agotadores, era de venir. Ya que los ejercicios eran de resistencia y sobre todo. De agilidad.
Al pasar la primera guerra mundial. Tuve la certeza de que había algo que me faltaba, algo que hacer. Fue cuando conocí a mi mejor amigo. Beger Wolf.
El me enseño muchas cosas, y una de ellas era la tecnología.
—Los alemanes, los chinos, muchos de ellos crean bombas nucleares. Y todo… ¡Para acabar con nosotros!.. Malditos bastardos…
—¿Pero por qué lo crees?
—Siempre hay enemigos, Kevisgton. No se sabe cuando el enemigo contraataca.
—Y supongo que tienes ideas para protegernos —dije al reírme. Claro que no pensé que lo decía en serio.
—Muchos de aquí me dicen que ellos están creando seres computarizados… Inteligencia artificial. Pura mierda. Pero yo, tengo una idea revolucionaria. Una de la cual solo lo se yo y nadie más. Pero como he tenido mucho afecto a ti, lo sabrás.
—Dime—susurre con astucia.
—Creé un chip que es capaz de controlar los nervios de tu cerebro. Y también puedo ser yo el que controle lo que haces. Mira —mostró un diminuto chip. Era de color verde y tenía a los extremos unos pequeños alambres, como las de una araña. —Y yo tengo otro aparato que lo controla.
—Me sorprendes… Y si se puede saber… ¿Por qué está aquí, y no en un laboratorio con ñoños como tu?
Beger tomo una bocanada de aire y luego empezó a reír hasta el punto de quedar sin aliento.
—Por qué se muy bien que se copiarán de mi idea. Y un secreto no es secreto si todos lo saben…
—Es comprensible, pero a lo que me refiero en concreto es… ¿Qué harás con esto, acaso controlarás al sargento ?
Por mucho que me cueste, mis bromas nunca son tomadas como bromas. Sino que lo toman seriamente.
—¿Quieres probar? —sonrió.
Yo asentí.
Mientras todos dormían, Beger se llevó al sargento lo más lejos posible.
Detrás de los arbustos en donde como se veía, no estaba para nada de buen humor.
—¡¡¡Haré que los expulsen, estarán en serios problemas cadetes !!!
—No dolerá nada Sargento . O mejor dicho, después…
—¡¿De que demonios habla este loco!?
—Yo no lo sé —agregue.
—¡¡¡Tu, Stewart Kevisgton eres un cómplice de esta locura!!!.. No volverás a pasar ninguna jefatura del ejército, de eso estate segu-…
Beger lo había noqueado. Para luego insertarlo el chip en la parte superior de su nuca.
Y luego de esperar algunos minutos. Beger tomo su pequeño control y con tan solo pretar un botón. Paso.
Fue allí donde compré di mi fin.
—Ahora estás bajo mi control.
—Si señor… —dijo en voz serena. Como un esclavo.
—¿Lo ves?, esto es a lo que me refiero Steve…

                                   Capítulo 2

Memoria I de Linda.

Jayden Raimon, primera víctima. Actualmente tiene diecinueve años.
Vive apartado de su familia, y no por qué aún sigue afectado por ese momento… Sino que quiso independizarse de su familia y trabajar. Aunque en ocasiones sus padres le ayudan. Ya que aún siguen temiendo que le llegará a pasar, como aquella vez.
—Jayden, por favor. Acuérdate de no llegar tarde —le decía su madre por teléfono.
—Lo se mamá… —murmuraba entre dientes, le cansaba en ocasiones. Siendo ya seis años —Soy grande, mis propios amigos ya están solos, y con eso me refiero… A que “Solos” como gente adulta…
—Lo siento mi niño…
Quizás había dicho de más, pero Jayden tenía que cortar ese momento incómodo. Con las típicas palabras que siempre decía al final.
—Te quiero mamá, cuidate. Estaré bien, no te preocupes.
—Y yo a ti mi bebe. Un saludo a Anne, les mande un paquete con galletas. Las que te gustan.
—Gracias.
Cuando fue a su departamento. Anne le esperaba en el sillón. Pero estaba completamente dormida.
—Dulces sueños —dijo Jayden al depositar un beso en la cabeza.
Ella se movió a un costado, al parecer aún no estaba profundamente dormida.
—¿Jayden?.. Tú madre llamó…
—Y te dijo que te enviaría galletas, ¿No?
—Si… —dijo en un bostezo.
—Ay… Ay… Ay… —se fijo por debajo de su puerta. Noto las cartas de correspondencia y una de la cual era diferente.
Jayden recogió el resto, pero el que era distinto lo llevo a su cuarto mientras que Anne se servía un tazón con cereales.
—Haber… De quien será… —rompió el envoltorio, lo que dejó en descubierto fue una caja, con un objeto a su tamaño —Genial, parece que alguien se equivoco de dirección —murmuraba.
Pero al verlo, no pudo evitar retroceder.
Cuando lo hizo tropezó con los muebles. Anne lo llegó a escuchar.
—¿Jayden, está bien?
—Si… —suspiro a un lado, había ocultado con rapidez la caja. Sin que ella se hubiese dado cuenta —Pensé que había visto una pequeña rata.
—¿Una rata?.. Espero que no estés bromeando…
—No, ¿Acaso quieres verlo?
—No gracias —se fue tan pronto como que vino. Eso le causó gracia a Jayden. Pero no , lo que tenia en sus manos.

En la cuidad de Little Rock, Arkansas. La madre de Anne preparaba las cosas para irse de pesca con su esposo.
Desde que su hija se había recuperado, se sentía más aliviada y serena. Pero con la certeza de que había alguien que la cuidaba. Aquel chico que después de pedir perdón, prometió cuidarla. Ya que a la vez de sentir amor hacia su hija, ambos se querían mutuamente.
Sobre todo las cosas, ella quería despejarse.
Y cuando ella se harto de que los periodistas locales siguieran haciéndole preguntas. Se prometió a si misma que no dejaría que volviera a pasar. Que aquella llamada que le había hecho su hija, la atormentara y que todo solo era parte de lo que alguna vez paso.
Que ese hombre, llamado Ferrer Shafer había pagado las consecuencias de sus actos.

«Cadena perpetua , por el delito de secuestro, asesinato en masa de niños inocentes. Sin libertad condicional »

Cerró los ojos y suspiro por última vez. Su distracción era su única salida.
Fue entonces cuando su esposo la despertó de sus pensamientos.
—Amor, ya falta solo las redes. ¿Donde las pusiste?
—Al lado del mueble de arriba. En donde están las latas de pescado.
—Gracias cariño —le deposito un beso en la mejilla —¿Estas bien?
Ella le miro a los ojos y luego arrugó la frente.
—Si , ¿Por?
—No es por nada, te note un tanto distraída.
—Tranquilo, solo pensaba si estas vez seré yo la que pesque algo.

Mientras ellos preparaban las últimas cosas, la esposa de el empezo a cerrar la puerta de la casa cuando, de repente y sin previo aviso, su esposo era llevado por una camioneta gris. Las personas que lo raptaron fueron tras ella…
Ella pego un grito y con miedo intento abrir nuevamente la puerta.
Pero sus intentos de hacerlo provocó que se les cayera al suelo. Para cuando las agarro fue demasiado tarde.

—¡¡¡Que quieren!!! —les grito a ellos.
—Sólo jugar un juego señora.
—¡¿Qué?!
La golpearon en la cabeza. Se desmayo en el acto.
—El juego… Vuelve a empezar—dijo uno de ellos —Y cada uno regresa al inicio del camino…
Todos repitieron lo que habia dicho. Y a la vez uno pego un papel en la puerta, que decía :

                         Ven con nosotros Jayden. 
           O jamás  los volverás  a ver al resto 
                        De los que amas. 

—Espero que ella no esté tan asustada. No le dolerá.
—¿Ella recordará esto? —dijo Trend.
—Quizás , pero quizá no.
Linda observó como los demás chicos nuevos ataban a los padres de Anne.
—¿Qué le haremos Tiffany? —pregunto uno de ellos. Refiriéndose a ella , claramente.
—Les insertaremos el chip de reconocimiento. Traerá ante nosotros a Jayden. Nuestro elegido…

                                       Capítulo  3

⦁ La vida de Angie Franklin, la segunda creadora.

Mi padre murió en una noche de diciembre, yo tenia diez años cuando pasó. Era científico y quería seguir su legado.
—Hija pasaré solo un rato en mi laboratorio, dile a tu hermano que debe permanecer en su habitación.
—¿Por qué?
—Sólo cuidalo, ya sabes que tiene la piel muy delicada.
Desde que el nació, toda mi familia lo cuidaba con mucho cariño. Pero yo no lo quería, ni le tenia apego.
—Angie —le exigió —Atiende a tu hermano.
—Está bien…
Me dirigí a su habitación, su nombre era Matt Robb Franklin.
Era el menor y yo la mayor.
Su cabello era marrón claro, ojos celestes. Piel un tanto más claro que el mio. Mientras que yo era entre pelirroja y marrón, ojos marrones. Más parecida a mi papá y mi hermano a mamá.
Solo el percance de qué si el salia a la luz, su piel se tornaba muy colorado y con el pasar del tiempo se hinchaba. Por lo cual, siempre permanecía adentro, muchos de mis amigos le consideraban “un vampiro” ya que se parecía en ese sentido.
Aun que yo no lo quería, era el preferido y muy querido de la familia.
Al acercarme a él, siempre tenía que avisar. Por que sino él se sobresaltaba.
La razón, por que una vez entró un vecino a ver como era Matt. Y como todos le consideraban un bicho extraño. Lo asustó y lo obligó a que saliera afuera.
Pero gracias a mi papá, se salvo de las quemaduras.
Jamás olvide el llanto que dio, se escucho a cuadras.
La gente tampoco lo olvidaria.
"el chico cristal “,” el chico Mariposa “,” Matt el vampiro ". En concreto era lo que le decían por el vencidario.
Al fin de cuentas yo era irónicamente, la que él queria con mucho cariño. Pero yo no sentía ese cariño…
—¿Necesitas algo zoquete?
—¿Angie?.. —salió de las penumbras de la habitación —¿Por qué vienes?
—Papá quería saber si necesitas algo.
—Pues, que vinieras más seguido. Siempre me esquivas.
—Ya sabes que siento —le empuje, lo aleje de mi. Por que sus ojos me provocaban una inquietud. Ya que mi madre nos dejó desde tengo memoria. Cuando lo veo, la veo a ella —¿Quieres algo o no?
—Nada… —miro a un costado —Igual gracias por preguntar.
—Dile eso a papá.
Fue corto, regrese luego a mi habitación.

Se que esta parte de mi historia les es algo triste o aburrido.
Sin embargo todo tiene que ver…
Mi padre intento una cura para la enfermedad de mi hermano. Intento fucionarlo con otro tipo de cura, una de la que lo llamó : Cur150, por un intento de ver que reaccionará. Lo hizo a través de las ratas de laboratorio. Y sin resultado no logro lo que quería. Hasta que un día, logró su cometido.
Mi hermano pudo salir a la calle. Feliz, contento, se sentía nuevo. Aquello lo logró , sin ayuda de nadie.
Pero… La cura era una dosis que él solo conocía. Y hubo gente que intento saber la fórmula.
Nadie pudo, sabía que lograría mucho con ayudar. Pero sabía que sus compañeros de trabajo se adueñadarian de lo que con esfuerzo logro hacer. Y que él solo sabía.
Mi hermano era el claro ejemplo.
Sin embargo, mi padre hacía nuevos experimentos del que yo como hija presencie. Pero como yo no pude evitarlo.
Mi padre murió por inyectarse un suero que había creado. Y que no funciono como se esperaba.
La policia hizo mucha preguntas a mi y a mi hermano. Yo negué rotundamente a todo.
Nunca fui la niña de siempre.
No por culpa de los que dejaron morir a mi padre. Sino que mi madre nos encontró y no tuvo la mejor idea que separarme de mi hermano.
—Tu puedes arreglartelas sola, yo me llevo a tu hermano que es menor.
—No tienes derecho, te fuiste por 10 años… ¡¡¡Y ahora vuelves!!! —tomé las manos de mi hermano —¡¡¡Vete!!!
Me di media vuelta, para cuando me había acercado a la puerta. Ella me apuñaló .
—¡No te lo llevaras!
Me dejo en el piso mientras me desangraba. Mi hermano lloraba por mi.
Se alejaban con rapidez.
Mientras que yo jamás lo volví a ver desde entonces.

Conocí a Ferrer después de mi búsqueda de empleo y también de conocimiento.
No mucho era el sentimiento hasta que el me contó que fue parte del ejército de los nazis, fue interesante. Pero lo que más me maravillo fue que aún conservan el ideal de que algún día ellos volverán.
—Entonces… ¿Qué piensa hacer en esta vida?
—Reivindicar mi vida pasada… Ya que la mía se va como el viento .
—¿Qué edad tienes? —dije directamente.
—¿Por qué la curiosidad, amiga? —dice Ferrer al rascarse la nuca. Su cabello conservaba su color negro opaco pero se le notaba las canas —¿Qué edad supones que tengo?
—¿51?.
—Casi, 46…aunque por lo que veo tu me diste más —sonrió a un costado.
—Aparentabas, igual no te dije viejo. Solo era la curiosidad.
—Y la tuya, de seguro estas entre los veinte y veintisiete.
—Diecinueve.
—Ninguno acepto.
—Por lo que veo, solo son números. Lo que importa es si seguimos vivos para ello.
—Tienes razón —musito, tomó una taza y preparo café. Me ofreció pero yo negué —Jóvenes como tu hay pocos, y más si tienen una mente brillante. ¿Tienes ideas, pequeña?
—Créeme que muchas, ni te imaginas…

Claro que mi búsqueda era sobre mi hermano, aunque yo dije anteriormente que lo odiaba. Era más el odio a mi madre que a él.
Gracia a Ferrer pude dar con el, y a cambio yo lo ayudaría con sus planes.
—Tengo un buen amigo que nos ayudará en esto. Su nombre es Stewart Kevisgton. Juntos construiremos un juego del que lo llamaremos The games of Dreams.

                                   Capítulo  4

Memoria II de Linda.

Nadie sabía como fue todo. Como fue que eso inició.
“Eso” les causaba pavor, algo que no sabían como explicar con exactitud.
Muchos lo crearon para abrir esa parte de nuestros subconsciente para que el miedo y la locura reinen en nuestras cabezas.
Yo no lo sabía hasta que me despertaron.
Controlo mis impulsos, mis miedos.
Todo gracias a que forme parte del juego.
Esta en mi, yo lo siento. Por mas que mi cuerpo esté apartado de todo. Soy parte de lo nuevo…
—Entonces ustedes nos traerán a Jayden, hagan que este confundido. Para que al final sea él que llegue a nosotros.
—¿Pero como haremos? , Jayden ya está lejos del juego. —pregunto el padre de Jayden.
—Sabrá como hacerlo. Yo seré el efecto sorpresa…

                                       14:03 hs

Faltaban poco para el descanso. Luego de tomar un refresco, Anne me vería a las tres en punto. El tiempo pasa rápido. Se como perder ese tiempo, pero no era común para alguien que esfuerza su cuerpo al máximo.
—¡Oye Jay!, ¿Sigues ejercitando tu cuerpo, no te duele los músculos, hombre?
Me decía un compañero de trabajo.
—Tranquilo, estoy acostumbrado.
«De maneras
inhumanas»
—Es que parece que te duele… —miro por arriba de mis hombros —Levantar muchas cajas te deja encorvado.
Suspire mientras dejaba las últimas cajas que contenían jabones.
—El supermercado puede parecer ordenado, pero nunca lo es Lukas. —dije al darle unas palmadas en la nuca —Los clientes siempre desordenan las cosas.
—Puede ser, puede ser… Pero reitero. No es humano lo que haces.
Me detuve a unos pasos de el. Di media vuelta y lo miré de forma neutral.
—Entonces si sabes, no preguntes. Me encargaré luego de las velas en el sector de perfumes.
Al marcharme el miro lo que hice. En total había dejado 58 cajas en perfecto estado lineal, por así decirlo , le habia ahorrado el trabajo.

                                        15:00 hs

Anne me esperaba afuera, mientras que lo hacia. Yo me refresca a el rostro en el baño.

Sin embargo, al llegar. Note que ella miraba algo a la distancia.
—¿Pasa algo?
Ella tomó mi mano con mucha fuerza.
—Jayden… Es Linda.
—¡¿Qué?!..
—Es… Linda…
Fue tan repentino que ella camino desde una cuadra a unos dos metros de nosotros.
—Hola chicos, hace mucho que no los veía. ¿Me recuerdan?

                        Capítulo 5

⦁ La vida de Julián Gómez, el tercer creador.

Vive en Argentina, y es el más joven de los cinco. Él llevo armas y indicó lugares en Estados Unidos en donde podrían organizarse para hacer el complot contra todas partes del mundo.
Si bien Angie Franklin es de Estado Unidos, Louisiana. Ferrer Shafer de Alemania, Stewart Kevisgton de Inglaterra, Beger Wolf de Europa.
Julián Gómez era de la Capital de Buenos Aires.
Escucho el rumor que se hacía ver en YouTube, de desaparecidos en Arkansas… Que solo se hallaba a algunos. Y que fue Ferrer el que dejó descubierto su rostro.
Lo que atrajo a Julián hacer tal cosa fue por que el diseñada videojuegos. En especial lo que eran de terror, ya hubo ocasiones en la que quiso demostrar al resto de sus amigos, pero ellos no alcanzaban a entender como lo hacía y por eso no hablaban con el. Sólo por que él creaba niveles que ninguno lograba ganar.
—Hijo, deberías dejar esto.
—Mamá… —sostuvo su control —Es parte de mi vida. Me encanta.
—Pareces como esos villeros que no paran de robar. Lo que haces es crear y crear. Te pido por favor, termina.
—¡Estas loca, anda! —cerró la puerta de su habitación, fastidiado y cansado de escuchar lo que decía su mamá —Está vieja… Nadie me entiende.
Miro la pantalla de su computadora, volvió a buscar la página y el link.
Se fijo quien lo subió.

Surf230#

Le envío un mensaje para ver si le respondían. Pero luego de un segundo. Noto que estaba en inglés.
—Genial… Haber… —leía con determinación —Bienvenido… Te estábamos esperando… Solo si tu aceptas ser parte… De… Nosotros. ¿Cómo no?
Le envío nuevamente otro mensaje.
Sin embargo este se tardo más.
Parecía que sus esperanzas se habían perdido, aunque de repente, su conexión a Internet ya no andaba y la pantalla misma se había apagado en sus narices.
—¿Qué carajos?..¡No ahora, pedazo de mierda con cables!
Le pego unas veces, ya la quinta volvió a prenderse.
—Vamos porquería…
En instantes de prenderse una mano ofreció entrar en el.
Julian tomó de el. Y de un solo tirón lo llevo adentro de la pantalla.

—¿Hijo?.. —pregunto su mamá, para cuando abrió la puerta. Su hijo no aparecía por ninguna parte.

—Así que eres tú… —musito Julian con asombro.
—No sabia que hablas nuestro idioma —dijo Ferrer.
—Para mi es un honor estar aquí… Y si, tome varias clases de inglés… Se que no es del todo bueno, pero es así.
—¿Querías conocernos? —pregunto Angie.
Cuando Julián la vio, se perdió en sus ojos. Pero fue Ferrer el que le chequeo frente los suyos.
—Niño… Viniste aquí por una razón, ¿No?
Julian asintió.
—Entonces empezamos…

                                    Capítulo 6

Memoria III de Linda.

Eran como si nos hubiésemos despedido por siglos, a Linda la encontraba más coqueta. Más alta, más madura.
—Entonces… Pudiste sobrevivir…
—Pude salir con viva, y me alegra poder verlos otra vez —sonrió Linda, como siempre solia hacerlo.
No pude evitar recordar cuando la hice reír en aquella vez, cuando sin querer tropecé y caí sobre mi propia bicicleta.
Se río de mi, pero lo cierto es que ambos nos reímos de lo que había hecho, me llamo en aquella vez, “niño manteca”, por que siempre tropezaba de niño y jamas resultaba mi suerte cuando intentaba conquistar a chicas de mi edad. Por que, como decía Linda, era el niño de manos de manteca.
—¿Jayden?— preguntaba Linda, me dedicó otra sonrisa risueña— Mi amigo, manos de manteca.
De repente me sumergí en un mar de risas, hechas como jamás había hecho.
Anne nos miraba sin comprender el lazo que nos unía. Sin poder hacer nada, nos quedamos mirando por un buen rato, como si aquello nos hubiese revivido del pasado.
—Lastima que Trend no pudo… —allí empezó a desvanecerse, como el viento. Sin ser detenido.— El dio su último respiro antes de poder ayudarme…la policía…no nos encontró, por que la verdad es que…estábamos atrapados en ese sitio…
De repente empezó a llorar, de sus pulmones exalaba con gran rapidez y lo reiterada sin cesar hasta llegar al cansancio.
—Lo siento —seco sus lágrimas— Cuando pienso en él, no puedo dejar de ponerme nerviosa.
—Ni que lo digas— comentó Anne al apoyar su mano en su espalda —Te entendemos Linda, por eso cuenta con nosotros, ¿Si?
—Si… —al fin se calmaba—Gracias no se como agradecerles…
—Todo está bien, los amigos nos ayudamos mutuamente.
La abrace.
Al principio ella se sorprendió pero al ver que Anne le sonría también, lo acepto.

Esa noche ella se quedo a dormir en nuestro departamento. Todavía estaba pensando por aquello y por eso era mejor no dejarla sola, para que no se sintiera mal.
Anne y yo nos dormimos profundo. Ecepto Linda que siempre duerme después que todos, costumbre suya, propia de la Linda de Antes.
Sin embargo cuando se hizo las dos de la mañana ella me despertó.
—Jay…Jay,…despierta, tengo que decirte algo…
—¿Algo como que? —musite dormido.
Ella estiró de mi remera y me llevo lejos de Anne , en la cocina.
—Tengo que contarte algo que…siendo sincera jamás he dicho, y se que es muy temprano como para decirlo de este modo…pero es ya tanto que no nos veíamos que se me hacia nudos en la garganta de no poder haberlo dicho en su momento…
—¿A que…te refieres?— bostece mientras lo decía.
—Yo…Este…—me miró a los ojos como si tuviera vergüenza, de pronto note que se ruborizó— Me da vergüenza de solo decir…— Río nerviosamente— Confieso que ahora estas muy coqueto…
—Gracias, y tu igual.
—Pero no es sólo eso —se dio vuelta— Quisiera poder decirlo de una vez.
Me acerqué lo suficiente como tratar de verle con claridad pero lo que no me percate , es que me había acercado de más. Pareciendo como si yo insinuaba algo. Estaba muy cansado, en mis ojos se notaba.
—Pero están tan sonámbulo…Ay, este Jayden.— Me peino de forma adecuada y me dio masajes para que me despertará más— Te quiero mucho y eso tu lo sabes…Aunque lo cierto es que…
Se detuvo, cuando amplíe más mis ojos la vi a ella tan cerca de mi, que nuestros labios ya casi rozaban, su mano acarició mi mejilla.
—Te amo…siempre te he querido desde que te conocí pero no me daba la certeza de que me correspondieras. Por que vi a Anne y me puse celosa…de que tú le miraras así, cosa que yo quería que sean para mi…Tus ojos, tu boca…tus manos en mi.—prestaño lentamente, jugando con su mirada. Provocado algo en mi —Cómo me gustaría en este momento besarte…
—Linda…—atiné a decir pero ella ya había avanzado antes de que pudiera reaccionar. Me beso, de forma que yo no pensé que pasaría. Sus labios jugaban sucio, no podía evitar sentir placer cuando sus manos tocaron mi nuca, fue como un cosquilleo que paso desde mi espalda hasta mi miembro.
Pero de repente desperté. Estaba besando a mi amiga, como si fuese mía. No estaba haciendo lo correcto. Intente apartarla de mi lado pero ella entrelaso sus piernas en mi cintura y fue eso que provocó que retrocediera.
Mis manos esforzaron con todas sus fuerzas sacarla de lo que seguía haciendo, pero si seguía a este ritmo me provocaría un orgasmo. Solo sus besos me satisfacían, aún sabiendo que ella era mi amiga, quería de alguna forma seguir. Pero algo me detuvo, ella introdujo en mi boca algo que parecía a un metal. Esto, se retorcía como si fuese un gusano. Aquello me provocó naucias pero ella seguía sin parar y yo no podía sacarla de encima.
Paso como cinco minutos y yo me encontraba alterado por que sentía como ese tipo de insecto pasaba de mi garganta a mi estómago, quería gritar…pero para cuando quise hacerlo ella al fin se detuvo.
Soltó sus manos y se alejo un poco de mi. Me miró con una nueva sonrisa.
—Ahora eres mío Jayden, irás con nosotros a casa…a donde perteneces.
Mi ser se estaba perdiendo, podía sentir como mis ojos empezaban arder, de la nada estos se empezaron a teñir de verde flúor.
—Así que…Viniste por mi —sonríe de repente, mis ojos se reefocaron en las de ellas —Y todo por que soy el mejor en lo que hago, ¿Eh?
—No sabes cuanto— nuevamente se acercó para besarme pero esta vez, fui yo quien le robo el beso. La lleve contra la pared y fue sin parar el beso que yo le estaba dando.
Sabíamos que la noche sería larga, y que ambos estaríamos listos para la mañana siguiente.

pd: he vuelto, pero con algunos percances :smiley: , n.n aquí les traje los que les había dicho, pero aun falta subir el resto. Son 20 capítulos en total :wink:
@anonimo8008
@nightraing


(XUNMPTBBNCWi) #2

Oooooooooh Si!!! Volvió la creepy y Rosemary si!!!
Posdata ya saqué el primer libro xD


(rosally) #3

ya lo se :3 y ya lo leí, estuvo gratamente genial, solo que hubo un pequeñín error: cuando dices " Entonces he perdido ( un ejemplo) , el “eh” se escribe “he”, por que la cosa seria así: “Entonces he perdido” :3
@anonimo8008


(XUNMPTBBNCWi) #4

ah xD. Sí, descuida, habrá una FIXED VERSION del libro. Pero saldrá 1 día antes que el segundo, o probablemente 1 semana o 1 mes antes que el segundo libro.


(system) #5

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