Una noche lluviosa (Primer historia corta) Opinen libremente


(Adren Ocrom) #1

La luz entre la tormenta

Erase una vez, una noche de perros, una lluvia torrencial caía sin piedad en medio de la plena oscuridad, un pobre hombre deambulaba desamparado en busca de cobijo, sus esperanzas estaban a punto de decaer, cuando de pronto atisbó una tenue luz a lo lejos, en medio de un “maremagnum” de lluvia y viento que apenas le dejaba abrir los ojos para ver.

El pobre hombre se fue acercando hasta llegar cojeando, calado hasta los dientes, posiblemente había encontrado la única casa en 30 km a la redonda, qué suerte, pensó, y procedió a tocar la puerta con sus entumecidos nudillos…

Apareció un hombre alto, de rostro ermitaño y rudo, y preguntó: -¿Sí? ¿Qué desea?

-Hola muy buenas buen señor, hace muy mala noche, llevo caminando horas y horas en medio de la tormenta y estoy a punto de desfallecer, ¿No podrían ayudarme y dejarme reposar en su humilde morada hasta que amaine?

El ermitaño lo miró con desconfianza y una mano se posó en uno de sus rudos brazos, era una mujer.

-¡Pues claro por dios! Jose, si no le damos cobijo este pobre hombre podría desfallecer con la noche que hace, ande pase y acérquese al fuego, tenemos sopa y una cama donde puede acostarse.

-¡Muchas gracias, que dios les bendiga!..

Y el pobre hombre entró en la humilde morada…cenaron, se calentaron cerca del fuego y se fueron a la cama, cuando la tormenta amainó el pobre hombre marchó y no se volvió a saber de él…

Pasaron como 10 años desde aquello, y una vez más la tormenta y la lluvia azotaban la noche como alma que lleva el diablo. Un pobre hombre ya viejo vagaba sin rumbo por el páramo nocturno cuando de pronto logró ver una leve luz en la lejanía…

Se acercó a una casita muy similar a la que le dieron cobijo tiempo atrás y tocó débilmente la puerta.

Toc, toc, toc

Se abrió la puerta y el rostro rudo del hombre ermitaño se dejó ver entre sombras, un poco más viejo y desgastado.

-¿Quién va? - Preguntó el ermitaño.

-Hola muy buenas buen señor ¿no podría ayudarme en una noche como esta? Hace mucho frío y estoy mayor, no hay ningún otro lugar en muchos kilómetros, mis ojos apenas ven, mis oídos poco oyen y apenas puedo hablar…

-Claro buen hombre, pase, le daremos cobijo. - Respondió el ermitaño.

El harapiento pobre hombre viejo entró al calor de la morada y percató que era la misma casa que visitó por casualidad o suerte, como 10 años atrás… en una noche muy parecida a esa.

La mujer del ermitaño parecía más callada y reservada, también los años habían pasado para ella.

Se sentaron a la mesa y comenzaron a cenar, entre ruido de cubiertos el “pobre” hombre viejo se fijó en la mano de la mujer y vio que le faltaba un dedo.

-Perdone señora por mi curiosidad pero, ¿podría saberse cómo perdió el dedo que le falta?- Preguntó el pobre hombre viejo.

-Claro. - Respondió ella

-Todo ocurrió hace como 10 años, en una noche fría y tormentosa como esta, un señor llegó aquí echo polvo y calado hasta las muelas implorando que le diéramos cobijo y así fue. Le dejamos entrar a nuestra casa le dimos de beber y comer y a la hora de acostarse, olvidé quitarme mi anillo de oro… y a la mañana siguiente amanecí con el dedo cortado.

-¡Por dios, señora mía, ¿quién pudo hacer algo asi?

La reservada mujer se levantó poco a poco y mirando al pobre hombre con el rostro tornado y atormentado lo señaló con la mano que le faltaba el dedo y dijo: -¡¡¡FUISTE TÚ!!!

Y el “pobre” hombre viejo jamás salió de aquel lugar…

FIN


(cranberrie) #2

Me encantó !!! Disculpa tienes facebook o what’s Me gustaría hacer algunas historias con Vos y Narrarlas en mi Canal De YT


(system) #3

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